Dulce y sombrío
de Alfonsina Storni

Dulce y sombrío

 

 

Autor: Alfonsina Storni

 

Dónde estarás ahora? Eras tan dulce, niño

de los cabellos rubios y los ojos de acero...

Niño que a pesar mío fuiste mi prisionero,

¡Oh, mi pálido niño!

 

Tan humilde era el beso que besaba mis plantas,

con tan honda delicia, con tan límpida queja,

que a medida que el tiempo va pasando y se aleja

lo desean mis plantas.

 

Te quedabas callado en las tardes de oro

cuando un libro en las manos nos ponía tristeza,

y luego en mis rodillas caía tu cabeza

como un copo de oro.

 

Entonces de tu alma ascendían perfumes

hasta el alma cansada que agobiaba mi pecho...

¡Oh, tu alma... tan fresca como rama de helecho!

Ascendía en perfumes.

 

Niño que yo adoraba... Oh tus lágrimas blancas

que regaban copiosas la palabra imposible,

fui tu hermana discreta, niño triste y sensible

de las lágrimas blancas.

 

Como a ti no amé a nadie, niño dulce y sombrío

que lloraste en mis brazos mi desvío prudente.

Te amará mi recuerdo inacabablemente,

niño dulce y sombrío.

 

Vamos hacia los árboles... El sueño

se hará en nosotros por virtud celeste.

Vamos hacia los árboles; la noche

nos será blanda, la tristeza leve.

 

Vamos hacia los árboles, el alma

adormecida de perfume agreste,

pero calla, no hables, sé piadoso;

no despiertes los pájaros que duermen.